Pasaron las horas, el vació y el silencio que sentía en esa habitación, hacia que me pitaran los oídos y que solo escuchase los latidos de mi corazón.
Ya no sabía que hacer, todo lo que quería era que llegasen las 22:00 horas, no sabía que me estaba pasando, pero deseaba volver a estar con el, los dos solos.
Sabía que no podía pensar así, que ese chico no podía estar en mi vida, pero aun así, mi corazón me pedía que volviera a verlo.
Llegaron las 22:00 horas, y llamaron a la puerta de mi habitación, un hombre alto, entró y me hizo señas para que le siguiera.
Me llevó por un pasillo que no había visto nunca, estaba muy bien iluminado y estaba decorado con cuadros bastante estrambóticos.
Llegamos a una habitación, la puerta era de madera maciza, abrió la puerta y me indico con la mano que entrara.
-Espera aquí.
Cerró la puerta y me quedé de nuevo sola. En esta ocasión la habitación era muy distinta, tenía un saloncillo, donde se encontraban dos sofás dispuestos en forma de L, una mesa pequeña en medio de los sofás, una lampara de araña en el techo, en una de las paredes había una pequeña puerta que tenía a su lado otra mesa un poco mas grande con dos sillas.
Si entrabas por la puerta que había junto a esa mesa, llegabas a otro cuarto donde había una cama de 1.50, con una mesita de noche a cada lado. un armario y otra puerta que daba al baño.
Salí de nuevo al salón cuando escuche como se abría la puerta principal de aquella casita, vi que el había llegado, mi corazón dio un vuelco y empezó a latir tan rápido que pensé, que mi corazón se escuchaba por todos lados, mis mejillas se pusieron de un rojo carmesí, lo que delato mis ganas de volver a verlo.
-¿Impaciente por verme de nuevo Mia?
-No solamente me has asustado. Mi voz tembló de tal modo que ni yo misma me creía las palabras que acababa de pronunciar.
Se acerco lentamente a mi, me rodeo la cintura con sus brazos y comenzó a besar mi cuello, desde la oreja hasta el hombro. yo caí rendida en sus brazos y me deje llevar.
Me llevó hasta la otra habitación, me tumbo en la cama y sentí como sus manos recorrían mi cuerpo mientras bajaba la cremallera del vestido. cuando sus manos dejaron de tocarme para el quitarse la camiseta que tan bien le sentaba, pude reaccionar, me aparté de el y como pude me incorporé de nuevo.
-Pensé que deseabas esto tanto como yo.
-Si claro que lo deseo, pero no así, no se donde esta Kira ni se que quieres de mi.
-Tu amiga esta en casa con su familia, no te preocupes por ella.
-¿Y que quieres de mi?
-De ti lo quiero todo, tus habilidades, tu persona, y tu cuerpo.
-¿Tu me quieres?
-Siempre te he querido. Llevo mucho tiempo esperándote.
-Pues no me tendrás hasta que no me digas, para quien trabajas, y que quiere.
-Eso no puedo decírtelo.
-Pues entonces llevame de nuevo a la sala donde estaba. Te dejare dormir tranquilo.
-no puedo, este es nuestro cuarto, tuyo y mio.
-Pues dormirás en el sofá. no quiero que me toques. ni volver a sucumbir a tus encantos.
-Como quieras.
Salió de la Habitación y yo me acosté. Me puse a pensar en el y en lo bien que me estaba tratando hasta que me despegue de el.
Pensé en que no sabía nada de él, ni si quiera sabía como se llamaba.
Salí de la cama y abrí la puerta de la habitación, le vi mirando fijamente a una ventana que había junto al sofá.
me acerqué a él.
-Al menos dime tu nombre, tu sabes todo de mi y yo no se nada de ti.
-Angel.
-Gracias, buenas noches Angel.
-Buenas noches Mia.
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