18 ago 1984

Mi Cumpleaños

Llegué a casa después del trabajo, preparé algo de comer y me senté a la mesa a disfrutar del resto de mi día. Puse la televisión y recordé que tenía que llamar a mis padres para saber que tal el viaje y como habían llegado, que me contaran los detalles y las curiosidades que habían visto a lo largo de la mañana.

Mis vacaciones empezaban hoy estaba preparada para disfrutar a tope de los 15 días que tenía por delante.

Después de llamar a mis padres, me fui a mi habitación a dormir un poco, esa noche iba a ser agotadora y tenía que estar totalmente despejada para poder llevar a cabo los hechizos que tenía preparados.

Me desperté sobresaltada, otra vez la misma pesadilla que tuve esa noche. Cuando miré el reloj vi que eran las 21:00 horas me quedaba una hora para prepararme y salir pitando a casa de Kira.

Me duche y me vestí para la gran fiesta, mi vestido era de seda roja con un forro transparente color negro encima, unos guantes de seda negros, unas medias negras, y zapatos de tacón, un fular de seda transparente negro cubría mi cuello de donde colgaba un gran rubí engarzado en oro.

Me pinté los ojos de color negro y los labios de un rojo sangre que daba autentico miedo mirar, parecía que quisieran morderte y seguir llenándose de sangre a tu costa.

Me dirigí al garaje a coger el coche, la casa de Kira estaba a unos 30 minutos andando, pero vestida como iba, lo que menos me apetecía era andar y manchar el vestido.

Por la carretera central del pueblo, para llegar a casa de Kira tenía que coger el desvío hacia el pueblo Tierra de Reyes, un pueblo que estaba a 4 Kilómetros del nuestro, Fuego Sagrado.

Cuando estaba a 100 metros del desvío que debía coger, algo se arrojó sobre el coche haciendo que diera vueltas de campana hasta que caí a la cuneta y el coche paró de golpe.

Salí del coche como pude, y me miré de arriba a abajo dando gracias a que no me había pasado nada y mi vestido estaba perfecto. me dispuse a llamar a Kira para que viniera a recogerme cuando un gruñido fuerte sonó a mi espalda, tan fuerte y cercano que me erizo el bello de la nuca.

Sin mirar atrás corrí con todas mis fuerzas, seguía escuchando el gruñido pegado a mi espalda y escalofríos recorrían mi espalda cada vez que aquella cosa emitía aquel gutural ruido desde su garganta.

Cuando entré en el bosque colindante a la casa de Kira, comencé a recordar la pesadilla que esa noche había tenido, mis ojos se cubrieron de lágrimas que rodaban por mis mejillas, tropecé y caí al suelo.

Intenté levantarme pero mis piernas y brazos no respondían, estaba paralizada y la magia que corría por mis venas estaba bloqueada. cerré los ojos y dejé de sentir cualquier cosa que pasara a mi alrededor.

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