Llamaron a la puerta, Ángel se levanto para abrir, me tapo con la sabana de nuevo y cerro la puerta cuando salio de la habitación.
Yo estaba aturdida no recordaba muy bien como habíamos llegado a esto, pero estaba feliz, me encontraba feliz.
Agudicé el oído para saber quien había llamado y nos había sacado de nuestra burbuja, la que habíamos construido hacía tan solo un par de horas.
escuche atenta la conversación que se mantenía hay fuera.
-Señor, le esperan en la gran sala.
-Diga a los allí presentes que hoy no voy a poder asistir, no me encuentro bien.
-Como quiera señor, pero Idum esta molesto ya por su tardanza, llevan esperándole cerca de una hora.
-Haga que me traigan un desayuno doble, cuando salga.
-Muy bien señor, como ordene.
Ángel entró de nuevo en la habitación y se metió en la cama, su abrazo fue distinto, más fuerte, como si quisiera protegerme de algo o alguien.
acerco sus labios a mi oído.
-No tengas miedo, pase lo que pase a partir de ahora yo cuidaré de ti mi niña.
-¿Por que me dices eso?, ¿es que ha pasado algo malo?
-No mi niña, no ha pasado nada, aún.
-Me estas asustando.
-No tengas miedo.
Beso mis labios como si fuese la ultima vez que pudiésemos hacerlo, me abracé a el y deseé que no terminara ese momento.
de repente se aparto de mi.
-¿que pasa?
-Tengo que irme un rato.
-¿volveré a verte hoy?
-Claro, no puedo estar lejos de ti mucho tiempo, mi cuerpo rechaza la distancia entre nosotros.
-¿Cuando volverás?
-Para la hora de comer, he pedido el desayuno, no creo que tarden en traerlo, así que come lo que quieras, pero come, vas a necesitar estar en plena forma.
Cuando fui a levantarme para acercarme a el, note como mi cuerpo gritaba de dolor, y de mi garganta salió un grito ahogado, que hizo darse la vuelta a Ángel.
Le miré a los ojos y vi como horrorizado corría hacia mi soltando todo lo que tenía en las manos y dejándolo caer al suelo con un golpe sordo.
Me cogió en brazos, me puso algo de ropa y me saco de la habitación como si ésta estuviese ardiendo, subió unas escaleras que llevaban a los pisos superiores y en la tercera planta se paró en la única puerta que había.
Yo aturdida y sin saber que estaba pasando, note como entramos en la gran sala y me dejaba en otra cama, un poco mas dura que la otra, y como Ángel gritaba a otro hombre con una bata blanca.
-Ángel ¿que hacemos con un medico?
-No te muevas mi niña, pronto estarás bien.
-Pero si estoy bien.
Mientras iba diciendo las últimas palabras, mis ojos se cerraron y no pude escuchar, ver ni sentir nada más.
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