Me desperté y dolor punzante en la cabeza golpeaba mis sienes, abrí los ojos despacio, la luz que había en la habitación donde me encontraba era demasiado fuerte como para que no dolieran los ojos incluso estando cerrados.
Cuando por fin conseguí abrirlos, miré a mi alrededor intentando localizar algo que me dijese donde me encontraba, pero todo lo que conseguí ver fueron paredes desnudas.
Estaba tumbada en una cama con poca libertad de movimientos, me habían atado para que no pudiera juntar mis manos, eso impedía que pudiera hacer magia.
Debieron de oír los ruidos que hice al moverme, por que enseguida entraron en la habitación varias personas con el rostro cubierto para que no pudiera verles.
Me pusieron un trapo en la boca, me desataron y llevaron a otra habitación, una de las paredes tenía una abertura de 150 cm de alto y 210 cm de ancho, por donde veías la habitación contigua, en otra de las paredes había aparatos electrónicos de ultima generación, en una mesa con tres sillas de oficina.
Me sentaron en una de las sillas, y la acercaron a la silla que estaba en medio de la pared con el cristal, la silla de cuero negro con respaldo alto y un asiento confortable, se me hicieron incomodas al darme cuenta que es lo que estábamos mirando las dos personas que estábamos en esta habitación.
La otra silla ocupada se dio la vuelta y me encontré con un hombre de mediana edad, con el pelo negro, ojos negros como el carbón y barba de tres días. sus ropas eran de cuero negro y al rededor del torso llevaba un cinturón desde el hombro derecho hasta el costado izquierdo. En el colgaban balas y en un cinturón que llevaba puesto en la cintura tenía colgadas dos magnum paravelum de 9 milímetros.
Era un arma que conocía bien, mi padre había sido militar muchos años, había servido bien a su país, pero en un atentado perdió gran parte de su audición y el tribunal medico decidió darle la baja permanente.
El hombre me miro, sus ojos negros se clavaron en mi cabeza como si estuvieran haciendome un escaner, lo que sentí inmediatamente después, nunca nadie lo hubiese imaginado.
Un cosquilleo en el estomago empezó a apoderarse de mi, cuando las luces se encendieron, era guapo, sin duda el hombre mas guapo que había visto nunca, además me había equivocado con la edad, no era un hombre de mediana edad, era un hombre, pero no pasaba de los 30 años.
Se acerco a mi muy lentamente, acerco sus labios a mis oídos y me dijo que si quería que mi amiga se salvase tenía que hacer algo por el.
Levantandome de la silla, mis ojos desorbitados le miraron, con una suplica, no la hagas daño, es la única familia que me queda.
Se que es tu única familia y yo se que tu eres la única que puede ayudarme, hagamos un trato, tu me ayudas y yo no dejo que a tu amiga le pase nada. ¿que me dices?
de repente solo escuchaba el latido de mi corazón, ¿como era posible que un ser tan extraordinario, fuese tan mezquino y cruel? mis piernas fallaron en el peor momento, por que caí al suelo y con un golpe sordo mi cabeza calló contra las patas de la mesa que había detrás nuestro.
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