-Por favor Doctor Gover, que la ha sucedido.
-Ángel, ha pasado lo que tenía que pasar, si me hubieras escuchado cuando te conté como era ella, esto no habría ocurrido.
-Dímelo ahora, te escucho.
-Ahora hay que ocuparse de ella, si consigo estabilizarla, hablaremos.
-Muy bien, ¿puedo ayudar en algo?
-Aquí, solo vas a ponerte nervioso, en cuanto haya cambios te aviso Ángel.
-Bien estaré en la habitación.
-No te preocupes te haré llamar.
-Gracias.
Salí de la enfermería y me dirigí a nuestra habitación, allí donde la tuve entre mis brazos, donde roce su piel, donde probé sus labios, donde fue mía por unos minutos.
Me tumbe en la cama y cerré los ojos, volviendo a disfrutar del aroma de su piel, de sus besos, del tacto fino y suave de su cuerpo.
Sus ojos aparecían en mi cabeza una y otra vez, no dejaba de ver su cuerpo tendido en la cama junto a mi, y después su cuerpo destrozado, sobre mi cama.
Pasaron un par de horas, y el sonido de la puerta al abrirse, me despertó. me dirigí al salón, y el Doctor estaba esperándome.
Nos sentamos en el sofá con un café y galletas.
-¿Como está?
-Aún es pronto para saber como reaccionará al tratamiento.
-Pero ¿como está?
-Mal.
Salimos de la casa y fuimos a la enfermería.
Me senté en un sillón al lado de la camilla y allí esperé a que su cuerpo reaccionara, pero conforme pasaban las horas y ella no se movía yo me ponía mas nervioso.
Se abrió la puerta lentamente y apareció la última persona que esperaba encontrar cerca de mi, después de no asistir a la gran sala, el primer miembro de la Orden, mi mentor, mi profesor.
-Ángel, ¿que haces aquí?
-Esperar a que reaccione, se que si estoy cerca de ella, luchara por salvarse.
-Esta muy débil y estar aquí no es bueno para ninguno de nosotros, ¿Quién va a encargarse de las cosas cuando yo este de viaje?
-Yo.
-No, por que tú estarás aquí día y noche, esperando a que ella mejore y no lo hará.
-¿Por que no va mejorar?
-Porque es su destino, encontrarte y morir, como todas las demás veces que la has encontrado, una mujer distinta, con otro cuerpo, otro nombre, pero el mismo alma.
-No voy a dejarla morir, esta vez no.
-Será una lucha en vano.
-No importa.
Se dio la vuelta y salió de la enfermería, me senté de nuevo en el sofá y agarré su mano con suavidad, apoye la cabeza en su brazo y cerré los ojos.
-Dicen que si les hablas te escuchan.
-No lo se, he estado hablándola durante toda la noche y no responde a ningún impulso,... el tratamiento tendría que haber empezado a hacer efecto ya.
-No pierdas la esperanza y si la quieres no te rindas nunca, por que ella lo sabrá y si te rindes tú, ella también.
Se dió la vuelta y volvio a su despacho, el doctor Gover hacía todo lo que estaba en su mano por cualquier persona, desde que le conocí, siempre lucho por los demás.
-Mía, si me puedes escuchar, lucha, no te rindas, te estoy esperando.
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