Esa noche prometía ser muy fría, el viento y la temperatura hacía varios días que no daban tregua a los lugareños.
-Ángel, creo... deberías pasar aquí la noche, hace mucho más frío que antes y no hay farolas por el camino de vuelta, las apagan pasadas las 12:30, se supone que todo el mundo esta dormido a esas horas y los que no lo están evitan pasar por ahí aunque lleven coche.
-No creo que sea buena idea, Mía no sabe que estoy aquí y no quiero perderla de nuevo antes de intentar siquiera que me perdone.
-No tiene por que verte, verás, en esta casa hay una habitación que solo conozco yo todo el mundo cuando ve la ventana piensa que es de la biblioteca, pero no es así detrás de unas estanterías que sirven como puertas, hay una habitación, tiene cama, sillas, mesa, es un pequeño salón con cama.
-no se...
-Además hay chimenea y hace un calor en esa habitación que da gusto estar ahí, el único inconveniente de que yo no esté en ese cuarto es que mi padre lo utilizaba como sala de castigo conmigo cuando era pequeña y cuando lo reformo y lo dejo tal y como está, yo tenía tanto miedo a ese cuarto que no pasé ni con la autorización de mi padre.
-¿Donde están tus padres?
-De viaje de negocios vuelven en un par de días.
-¿Esta casa es de ellos?
-No y si, cuando murieron los padres de Mía nos dejaron a cargo de ella y nos dieron permiso para vivir en ella, si queríamos, hasta que está fuese mayor de edad. Mi padre trabajaba para el padre de Mía, también le ha dejado a cargo de la fábrica, pero con acciones legales claro.
-¿Os habéis beneficiado mucho de su muerte verdad?
-Supongo, vamos te prepararé la habitación.
Entré en la casa y siguiendo mis pasos Ángel disfrutaba de la decoración de la casa, era tarde, una idea rondaba mi cabeza pero dudaba de llevarla acabo, Mía no me lo perdonaría en la vida.
Ángel era el hombre más guapo que había visto nunca, pero algo me decía que el no pensaba lo mismo lo que yo, así que mi cabeza pensó en consolarlo, si se dejaba, aunque rápidamente descarte la idea, Mía no se merecía eso.
conduje a Ángel a la habitación para que pudiera descansar, una vez entramos le explique donde estaban las cosas y como contactar conmigo si necesitaba algo, el baño estaba en la tercera puerta empezando por la pequeña ventana que daba al jardín.
me despedí de él y salí de aquella habitación, me dirigí a la cocina y me prepare una tila para relajarme, con ella subí a mi dormitorio, me senté en la cama a tomarme la tila y poco a poco fui quedandome dormida.
Los sueños que iba teniendo, eran las imagenes que mi cabeza se iba formando de los datos que me había facilitado hacía un rato Ángel en el patio, esa información que llevaba tanto tiempo buscando.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Me das tu opinión?