14 mar 1985

Mía

-Buenos días Kira.
-Buenos días dormilona, ¿que tal has pasado la noche?
-Soñé que venía Ángel, le hecho tanto de menos que no veo el momento en que el aparezca de nuevo en mi vida.
-Pero le dejaste en la ciudad ¿verdad?
-Si, pero le hecho de menos.
-Mía, mira si quieres que sigamos siendo las mejores amigas, espero que me cuentes lo que realmente te paso, por que si no lo haces, me demuestras que no confías en mi.
-A que te refieres con lo que de verdad pasó.
-Se que te estas callando cosas, así que cuando quieras contármelas, aquí estaré.

Kira bajo a la habitación de Ángel, pensando que estaría dormido dejo la bandeja con el desayuno en la mesa que había a un lado de la habitación y se dio la vuelta para marcharse de nuevo.

-Buenos días Kira,
-Hola, te he traído el desayuno, está encima de la mesa sobre las 15:00 te traeré la comida.
-¿Como está Mía?
-No muy bien la verdad, cada vez esta mas triste y hoy por fin a reconocido que te hecha de menos, ¿Puedo decirla que estas aquí?
-No, aún no.
-Quiere que vuelvas a su vida.

Ángel vió como Kira salía de la habitación si decir nada más, triste como un pajarillo que aun no ha aprendido a volar y ve como sus hermanos se alejan agitando sus alas y surcando el cielo de uno a otro confín.

Ella estaba triste, quería que el volviera, pero aun no podía saberlo no quería que la hiciesen daño y cuanto menos supiera de momento mejor, los agentes de la base estarían buscándole y a la primera persona que preguntarían sería a ella.

se sentó en la mesa frente a las ventanas que daban a la biblioteca, mirando el jardín trasero donde la cima de una pequeña montaña era el decorado principal, algo en lo mas alto le llamo la atención.

Mía estaba en la cima de esa pequeña montaña, sentada mirando el amanecer, me quedé mirandola hasta que ella decidió moverse, tube tiempo para pensar que iba a decirla cuando la viera, tiempo para planear la vida que quería con ella, y tiempo suficiente para desear estar a su lado, y soñar con poder tenerla de nuevo.

Mía se pasó todo el día en la cima de la montaña, sumida en sus pensamientos, quería que Ángel volviera y no sabía como localizarle, cuando el sol se ponía se levanto mirando al horizonte, pensando en él

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