Era sábado 04/09/1984, la hora mas o menos las 17:00, y yo estaba embobado mirando por la ventana, sin cambios sobre Mía, todo lo que podía hacer era esperar.
Cuando pensaba en todo lo que quería darla si despertaba, había tomado mi decisión dejaba el proyecto, me iba a dedicar a cuidar de Mía, no importaba lo que costase.
El Primero, entendió lo que quería pero el consejo de la Orden no, así que me inhabilitaron hasta que todo se solucionase.
Su mano agarró con fuerza la mía, abrió los ojos y sonrió, mi corazón se aceleró y la alegría recorrió todo mi cuerpo. Por fin se había despertado.
-¿Cómo te encuentras?
-Bien, creo.
-Buenos llevas mucho tiempo ahí tumbada,... lo siento nunca quise hacerte daño.
-No lo sientas eres lo mejor que me ha pasado en años.
.No digas eso, por mi culpa estas así sin poder moverte, has estado casi muerta, n sabíamos si despertarías y si lo hacías no sabemos en que condiciones te vas a encontrar.
-No importa como este, lo único que me importa es que sigues aquí a mi lado.
-Siempre estaré a tu lado, pase lo que pase.
-Lo se.
Me acerque lentamente a ella y roce sus labios, sus manos rodearon mi cuello y mis manos fueron repasando todas y cada una de las cicatrices que había dejado en su cuerpo, era la única prueba de que ella había sido mía.
-¿Te gustan?
-No yo,... solo estaba...
-A mi si, son la prueba de que fui tuya, y si este es el precio que debo pagar por ello, lo pagaré con sumo gusto.
-No digas eso, esto no tendría que haber pasado.
-¿Te arrepientes de haberme hecho tuya?
-No, nunca me arrepentiré de haberte tenido, pero no escuche al Doctor cuando me dijo, bueno los problemas que podríamos tener y la solución, de haberlo sabido tu no hubieses estado tanto tiempo así.
Se abrazó a mi y me dijo que la sacara de allí, la puse algo de ropa y la lleve a nuestra habitación, la que desde que ella estuvo conmigo, volvió a estar vacía, pero este vacío era distinto, me ahogaba solo con estar allí y no verla.
Al llegar a la habitación, la metí en la cama, la prepare un chocolate caliente, me pregunto que la había pasado, yo sin saber como explicárselo miré al suelo y comencé a llorar.
Me secó las lágrimas con la mano y me susurro al oído, "no tengas miedo, pase lo que pase estaré a tu lado, no puede haber sido tan malo"
Es peor que eso, estas así por que todas estas cicatrices que tienes en el cuerpo te las he causado yo, esa mañana, después de haber pasado dos noches aquí, por fin te tube entre mis brazos, bese todo tu cuerpo y ambos nos dejamos llevar, pero Mía, yo tengo más fuerza que un hombre normal, y te rompi todos los huesos de tu cuerpo, días después te operaron por que no reaccionabas al tratamiento, no me dejaron estar allí, así que no se que te hicieron, solo se que después de casi un mes has despertado y doy gracias por ello.
Ella me abrazó, me tumbo en la cama y comenzó a acariciar todo mi cuerpo, yo reaccione acariciando el suyo, pero cuando enpezamos a dejarnos llevar de nuevo, la imagen de su cuerpo roto, me hizo retroceder.
-No es buena idea, aun no te ha visto e Doctor Gover, puedo volver ha hacerte daño y eso nunca me lo perdonaría.
-No tengas Miedo, prefiero tenerte y morir, a vivir sin tenerte a mi lado.
-No tengo Miedo, Solo quiero que te recuperes, cuando estes bien del todo, haremos lo que quieras.
Nos fundimos en un profundo beso, todo alrededor desaparecio y solo nos centramos el uno en el otro.
Llamaron a la puerta, cogí en brazos a Mia y la puse en el sofá, abrí la puerta y el Doctor Gover se sentó con nostros, tenía que darnos noticias sobre el estado de Mía.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Me das tu opinión?